Día de muertos en Chiapas
Entierros en casa
Tenejapa, uno de los orígenes de nuestros cafés, una tierra con miles de tradiciones por conocer.
A diferencia del resto del país, que celebra a sus difuntos en los panteones, en la mayoría de comunidades del municipio tzeltal de Tenejapa, el Día de Muertos se festeja en las casas porque, según la tradición, los fallecidos son enterrados dentro de éstas y no en cementerios.
A diferencia del resto del país, que celebra a sus difuntos en los panteones, en la mayoría de comunidades del municipio tzeltal de Tenejapa, el Día de Muertos se festeja en las casas porque, según la tradición, los fallecidos son enterrados dentro de éstas y no en cementerios.
Esa costumbre, dice Xuno López, coordinador del área de medios del Centro Estatal de Literatura, Artes y Lenguas Indígenas (CELALI), “quita a la familia el peso de sentir en el corazón que se perdió a alguien físicamente por que al enterrarlo dentro de la vivienda está con uno”.
En cambio, agrega, “enterrar al difunto afuera de la casa se le maltrata a él y a su espíritu porque se moja y es una falta de respeto hacia la persona que se muere. Es parte de la familia y por ello se queda en la misma casa, aunque haya muerto”.
Otra costumbre que prevalece en localidades de Tenejapa, señala, es sepultar envueltas en petate, y no en ataúdes, a las personas fallecidas. “Los grandes gobernantes, por ejemplo, se sentaban en petates y tal vez porque quedan esas nociones y esa simbología dentro de la cultura, las personas se prefieren ir envueltas en ellos, con la idea quizá de que a lo mejor sólo están dormidas como lo hacen cada noche que se acuestan sobre el petate”, expresa.
“En Tenejapa tenemos la costumbre de enterrar a nuestros muertos dentro de la casa; es una costumbre ancestral. Literalmente se convive con el muerto, aunque cada vez son menos las comunidades que lo hacen”, manifiesta López.
Cuenta que sus abuelos paternos están enterrados en la cocina de su casa. “Antes en esa cocina había un fogón, abajo del cual estaba enterrada mi abuelita, pero al morir mi abuelo en 2001 movimos el fogón para sepultarlo junto a ella”.
Relata que cuando falleció su abuelo Juan López, la familia se enfrentó al dilema de sepultarlo en petate, como es la costumbre, o en ataúd, como se estila en la mayor parte del país. “Su deseo era irse en petate, pero los nietos dijimos que se fuera en cajón y muchos no estuvieron de acuerdo”.
Señala que hubo discusión entre los familiares acerca de cómo debía ser inhumado el anciano de más de 90 años que expresamente había dicho: “No quiero ir en esas cosas”, en alusión a los ataúdes. Finalmente, dice, se llegó a un acuerdo salomónico: lo envolvieron en un petate y lo colocaron en ataúd, aunque el anciano fue velado en el primero.

Altar con flor, fruta y otras cosas
En el lugar donde están los restos de sus abuelos se construye en estas fechas el altar con juncia, flor amarilla, frutas y otras cosas. “Ahí nos reunimos la familia desde el 28 (de octubre) para arreglar todo y preparar la celebración del primero de noviembre, que es un momento de compartir con la familia y la comunidad porque entre familias nos invitamos para visitar cada casa. Es una pachanga y vamos comiendo tamales, carne, panes, fruta”.
Además de estas particularidades, en las comunidades de Tenejapa se conservan otras tradiciones relativas al Día de los Difuntos. Una parte de habitantes todavía lo celebra entre el 15 y el 18 de octubre, pues según el calendario maya en esos días comienza el mes. “Los que celebran en esas fechas son los tradicionalistas, que son un cinco o seis por ciento ya de la población”.
Según el director del CELALI, Enrique Pérez López, kin chulelal (la fiesta de las almas), es la celebración más importante en las comunidades de los Altos de Chiapas porque es de convivencia, ya que los familiares se invitan mutuamente a comer. Hay un entramado, un afianzamiento de la familia”.
Muchos de los pobladores que han salido de la comunidad regresan sólo ese día, y ello les da la oportunidad de ser considerados parte de la localidad y conservar sus derechos.
